Carta al equipo de Dental Esteve

Reproducimos a continuación la carta recibida vía e-mail de un paciente atendido en nuestro Instituto Implantológico de El Campello.

Estimado Doctor:

Con los tiempos que nos toca vivir donde internet y las redes sociales se han convertido en los altavoces de lo que pasa, no puedo evitar escribirle esta carta (eso sí, vía email) para que transmita en mi nombre mi más sincero agradecimiento a Vd. y a todo el equipo que me atendió el pasado martes día 20 en su Clínica de El Campello.

No soy un paciente fácil debido a mi "odontofobia", y por eso sé que esta carta, además de cierta satisfacción para su equipo, puede servir de ayuda a otros odontofóbicos.

En primer lugar me gustaría compartir con Vd. mi experiencia recorriendo Clínicas Dentales. O mejor dicho, debería decir recorriendo tiendas dentales, porque eso es lo que sentí al visitar varias con nombres muy conocidos y modelos similares.

Por un momento pensé que me encontraba en un centro comercial. "Si se hace una extracción, le regalamos la radiografía" "Aproveche el 2x1 en implantes, y le hacemos un 50% de descuento en este aparatito que le curará la apnea" "Le vamos a quitar tres muelas, pero no se preocupe porque los implantes se los vamos a financiar a dos años"

Además del dolor -que ya en ese momento era insoportable- tuve la sensación de estar en un mercado persa donde me entregaban folletos con ofertas de productos que no sé si necesitaba... o peor, que me querían convencer de que sí los necesitaba.

Pregunté a un amigo que también padecía de odontofobia como yo y me recomendó que les visitara. Llamé y me dieron una cita casi inmediata (ya no podía casi ni hablar, y el dolor era...).

Lo más duro fue atravesar la puerta. Sin embargo, una vez en el interior, no sé el motivo pero todo me transmitía una sensación de tranquilidad. Incluso cuando entré en el gabinete y me senté en ese sillón que en mis sueños aparece como un potro de tortura.

Sus palabras tranquilizadoras, su forma de hacer y moverse, el trato del resto del equipo, la radiografía... no tuve ninguna de las malas sensaciones que ya había experimentado en otras Clínicas.

Y del momento de la extracción no puedo explicarle nada, sencillamente porque no me di cuenta ni cómo ni cuando lo hizo. Y evidentemente no sentí absolutamente nada.

La anestesia ayuda, eso está claro, pero la media hora anterior a ese momento -que es la peor para un odontofóbico- se me hizo corta, imperceptible.

No sólo me curó el dolor, me curó ese miedo irracional al dentista que desde niño he padecido, y que ahora me va a obligar a ir más a menudo para arreglar el desastre que tengo en los dientes.

He perdido una muela, pero he ganado una boca. Ya estoy ansioso por empezar el tratamiento, y arrepentido de no haber preguntado antes a mi amigo ¿conoces a un buen médico dentista?

Muchas gracias de nuevo, a Vd. y a todo su equipo.

En El Campello, a 20 de septiembre de 2016.