La lactancia materna beneficia la salud bucodental del niño

Un estudio de la Asociación Española de Especialistas en Ortodoncia, aseguraque la lactancia materna es muy beneficiosa para la salud bucodental del niño.

Se ha comprobado que la succión del pezón es el mejor ejercicio para el crecimiento y desarrollo de la boca y las investigaciones apuntan a que  los niños a los que se les ha dado el pecho tienen posteriormente menos maloclusiones que los alimentados con biberón desde el principio, lo que quiere decir que necesitarán menos tratamiento de ortodoncia en un futuro.

En caso de usar biberón hay que procurar que el bebé no lo acabe usando como chupete y no acostumbrarlo a dormir con él. En caso de que ya hubiese adquirido ese hábito es necesario asegurarse de que solo contiene agua, limpiarle bien la boca después de la toma y nunca mojar el chupete en miel o azúcar para evitar la llamada caries rampante o de biberón.

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Son numerosos los beneficios de la lactancia, entre ellos para la salud oral porque contribuye positivamente al desarrollo del aparato masticatorio, evita que se adquieran hábitos bucales que deforman la boca ( chuparse el dedo o la lengua después de alimentarse, morderse las uñas, el brazo, el labio, el pelo o incluso a meterse cosas en la boca), mejora la oclusión en etapas posteriores, previene anomalías dentomaxilofaciales y contribuye a la prevención de caries dentales.

La lactancia materna es, para el bebé, el mejor ejercicio para el crecimientoy desarrollo de la boca. Y es que cuando los bebés toman el pecho se produce una excitación de la musculatura bucal. El amamantamiento es un estímulo que favorece al maxilar inferior en el llamado primer avance fisiológico de la oclusión.

Por el contrario con el  biberón el niño no cierra los labios con tanta fuerza y éstos adoptan forma de "O", no se produce el vacío bucal, se dificulta la acción de la lengua (que se mueve hacia adelante contra la encía para regular el flujo excesivo de leche) y hay menor excitación de la musculatura bucal.

Además, los bebés que se acostumbran al biberón pueden confundirse y pretender agarrar la auréola y el pezón como si se tratara de una tetilla de biberón, lo que en ocasiones deriva en abandono de la lactancia.